La gente de la tierra

“Los españoles nos invadieron, pero supieron pactar… los republicanos en cambio nos masacraron y arrinconaron… por eso, hasta el día de hoy… nosotros recibimos mejor a un extranjero que a un winkga, argentino o chileno…”.

MM (M-C) (1)

–Hace meses que estoy viajando por México porque no puedo volver a mi país. En Argentina el gobierno no nos quiere. Soy un exiliado.

Su mirada se pierde entre la luz de la vela que ya está por extinguirse. Llevamos un par de horas platicando y no he perdido nada de interés. Los envases de cerveza ya están vacíos. Pancho le habla al mesero, quien no tarda en llevar tres más a la mesa. La música acompaña las palabras que denuncian a un gobierno que ha afectado a uno de los grupos originarios más importantes de Chile y Argentina. Sigue leyendo

Eritrea: el país de los gritos apagados

Sostengo una especie de pan llamado injera y corto un pedazo. Tesfay me ha mostrado cómo tomar la comida con esta “tortilla”. No ha dejado de hablar. Con la boca ocupada y sabores que el paladar desconocía escucho atenta. Intercambia unas palabras con el mesero que no logro entender.

Dirijo la mirada hacia la ventana. Creo que el sol hoy trabajará horas extra y el viento ha olvidado despertar. La piel oscura de Tesfay se ilumina con las caricias del sol que nos llaman a salir e ir a ese lugar que nos espera. Sigue leyendo

Crónica de una Obsesión Infinita

Era agosto de 2013 cuando me encontré con una ciudad un poco más que colorida. Esperaba en la estación de metro cuando noté puntos rosas, verdes, azules, amarillos… estaban pegados en los barandales, paredes y basureros. Junto había un banner que anunciaba la exposición Obsesión Infinita de Yayoi Kusama.

La muestra había iniciado su recorrido unos meses antes en el Museo de Arte Latinoamericano (MALBA) en Buenos Aires. Todo mundo hablaba de ella y yo tenía que verla. Sigue leyendo

El fin del mundo

Sostengo un mapa, está empapado y roto en cuatro partes. Laura y Pedro me ayudan a intentar juntarlas y descifrar lo que el agua ha borrado. Es difícil detenerlas; el viento parece enojado, tiene ya un par de horas que no ha dejado de gritar. El cabello me tapa la cara y con las manos adormecidas intento hacerlo a un lado sin mucho éxito.

Parece que las nubes ya están bastante cómodas por acá y nunca se irán. La nieve sigue cayendo acompañada de unas cuantas gotas de agua. Estoy empapada, aunque hace ya más de una hora que he dejado de sentir los pies. Sólo a Laura y a mí se nos ocurre venir al fin del mundo sin botas de trekking.

IMG_0307Parque Nacional Tierra del Fuego, Argentina. Sigue leyendo

Cenote Azul

Su nombre podría haber sido Turquesa, aunque también podría haber sido Esmeralda. Es imposible verlo y no querer sumergirse en lo más profundo. Dicen que no hay cosa más pura. Recuerdo estar ahí y sentir que me llamaba hacia lo más recóndito, podía ver a través de él y al mismo tiempo no lograba descifrar lo que se encontraba allá debajo. Sigue leyendo

Hombres verdaderos

Visita a la comunidad lacandona de Lacanjá.

Chiapas es uno de los estados más pobres y olvidados de la República Mexicana. Es uno de los que tiene un mayor número de indígenas y que posee mayor diversidad de especies, muchas de ellas endémicas. Centro de enfrentamientos y cuna del movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), así como foco de atención para su explotación por compañías transnacionales, ganaderas, madereras, mineras, farmacéuticas, transgénicas y gubernamentales. Posee el segundo pulmón más importante de América Latina y es hogar de los llamados descendientes de los mayas. Y para mí es un lugar único, quizás el estado más bello de México y sin duda el más especial. Sigue leyendo

De la pluma a la escoba: historias vecinas

Salgo al jardín para respirar un poco de aire fresco y relajarme. Me pierdo entre los árboles que están frente a mí, disfruto verlos mientras puedo. Sé que pronto muchos de ellos ya no estarán ahí, la zona continúa creciendo perdiendo su color esmeralda.

Un zumbido me distrae. Viene de la casa de al lado. Veo a un perro que responde a “Manchas”, eso cuando alguien se acuerda de su nombre. Es un perro pequeño que le mueve la cola a cualquier persona que le sonría. Siento lástima por él: está amarrado a una pequeña casa que apenas lo protege de la lluvia, es lo único que tiene. Me pregunto, ¿para qué querrán un perro?

Giro la cabeza y me asomo al techo de la misma casa del lado izquierdo. Las abejas están despertando, otra vez se está formando el panal. Espero que esta vez no ataquen. Sigue leyendo