La gente de la tierra

“Los españoles nos invadieron, pero supieron pactar… los republicanos en cambio nos masacraron y arrinconaron… por eso, hasta el día de hoy… nosotros recibimos mejor a un extranjero que a un winkga, argentino o chileno…”.

MM (M-C) (1)

–Hace meses que estoy viajando por México porque no puedo volver a mi país. En Argentina el gobierno no nos quiere. Soy un exiliado.

Su mirada se pierde entre la luz de la vela que ya está por extinguirse. Llevamos un par de horas platicando y no he perdido nada de interés. Los envases de cerveza ya están vacíos. Pancho le habla al mesero, quien no tarda en llevar tres más a la mesa. La música acompaña las palabras que denuncian a un gobierno que ha afectado a uno de los grupos originarios más importantes de Chile y Argentina.

Los mapuches, cuyo nombre viene de mapu: tierra, che: persona, es decir la gente de la tierra, es un pueblo indígena que se localiza en Sudamérica, en un principio únicamente en territorio chileno. Su llegada a la Patagonia Argentina se debe a que pasaron desde el Oeste de la Cordillera en el siglo XVI aproximadamente, lo que se denominó como “proceso de araucanización”. Así, los mapuches que estaban asentados en el Sur chileno, cruzaron la cordillera por la Patagonia Septentrional hacia los valles del Newkén, actual provincia de Neuquén. Fue ahí donde comenzaron a distribuirse por toda el área de la Patagonia.

Las palabras de uno de ellos, nos invaden en una noche de pocas nubes y muchas luces a lo alto. Lo escuchamos en una zona cuya gente también ha sido herida por el gobierno. A más de 7,000 kilómetros de distancia de Argentina somos testigos de las injusticias que aquí también se viven.

IMG_4617El Panchán. Palenque, Chis.

El Panchán es el último lugar que decidimos visitar en el Sur de la República Mexicana. El viaje que habíamos comenzado ocho días atrás estaba por terminar. Llegamos aquí por casualidad. En uno de los puntos que visitamos, del quizás estado más golpeado económicamente de México, alguien mencionó este rincón protegido por el cobijo de los árboles que rodean la Zona Arqueológica de Palenque. Guiadas por la curiosidad, nos encontramos con un destino conocido, tal vez, más por los turistas extranjeros que por los mismos mexicanos. Hoteles rústicos, bares pequeños y restaurantes emergían de entre las hojas selváticas de la región. En las ramas se habían colgado letreros en los que se podía leer la prohibición de la venta y compra de drogas, así como el consumo de éstas.

En la noche, tras un largo día de excursiones, este lugar cobra vida. Así, las estrellas salen a saludar y las risas inundan el sitio. El Panchán es un punto en medio de la selva en donde las rastas y huaraches predominan.

Durante la noche, junto al restaurante principal, se colocaban diversos artesanos que vendían sus creaciones. Un hombre con rastas y barba que tenía meses de no haber sido recortada, nos enseñaba las pulseras que había realizado. Su piel morena resaltaba junto a la piel blanca de una artesana alemana. No fue hasta después de habernos sentado para comer que se acercó a la mesa.

–Hola, ¿puedo sentarme? –Dijo al tiempo que movía la silla para sentarse en ella. Preguntó por nuestros nombres e inició la típica conversación que uno tiene con alguien que acaba de conocer.

Las dos le contamos que llegamos a Chiapas desde hace poco más de una semana. Mientras él hablaba pude notar un acento.

–Soy de Argentina, pero no de Buenos Aires. Soy mapuche.

IMG_4741El Panchán, Chis.

Así que aquí estamos intercambiando palabras con un integrante de uno de los pueblos originarios sudamericanos que más han luchado contra el gobierno.

A lo largo de la historia, el Pueblo Mapuche ha sufrido diversos enfrentamientos. El primero que se conoce fue la llamada Guerra de Arauco, consecuencia de la llegada de los españoles al continente americano y que duró más de tres siglos. Fueron éstos quienes quisieron someter al Pueblo Mapuche de la misma manera que ya lo habían hecho con el Imperio inca. Pero el 26 de diciembre de 1553 el líder militar mapuche Toki Leftraru o Lautaro, derrotó al Ejército Español.

En los siglos siguientes iniciaron los parlamentos, que no eran más que pactos que ambos bandos juraban respetar. Finalmente, en el año de 1641 se estableció una frontera en el río Biobío. Así la Corona española reconocía la independencia de los mapuches.

Durante la lucha de la Independencia chilena (1810- 1818) muchos mapuches apoyaron a la Corona, ya que habían conseguido un acuerdo con ellos y no querían perder sus tierras. Cuando los chilenos lograron su independencia, los conflictos con los mapuches continuaron. Paradójicamente, la independencia de los últimos dependía del dominio español.

A finales del siglo XIX, mediante la operación militar de la “Conquista del Desierto” en Argentina dirigida por Julio Roca, y la “Pacificación de la Auraucaria” en Chile, ambos Estados ocuparon los territorios que eran habitados por mapuches. En 1879 los militares, liderados por Julio Roca y Conrado Villegas, se dedicaron a exterminar a la raza mapuche; Julio Roca sería elegido presidente de la nación argentina en 1880.

Si bien la ganadería significó un aspecto económico muy importante para los mapuches, tras diversos enfrentamientos, esta actividad quedó de lado. Con la guerra se perdió el ganado y tuvieron que convertirse en agricultores. Muchos mapuches dicen: “antes éramos guerreros, nos transformaron en sembradores”(2). Para el Pueblo Mapuche la derrota significó pobreza. Ahora debían pagar por la tierra.

En Chile, con la Reforma agraria durante el gobierno de Salvador Allende, las comunidades mapuches lucharon para recuperar sus tierras. En 1972 los latifundistas crearon grupos paramilitares armados, los cuales fueron nombrados comités de retoma. Éstos fueron perseguidos por el gobierno mediante la Ley de Seguridad del Estado. Durante la Dictadura Militar, un gran número de personas fueron torturadas y desaparecidas.

En la guerra de Las Malvinas, acontecimiento que marcó la relación entre Chile y Argentina, un gran número de mapuches fueron reclutados. Pronto, en Argentina la urgencia de erradicar a los mapuches cobró gran importancia. El país sudamericano, cuya capital se caracteriza por estar conformada de inmigrantes europeos, el pueblo mapuche representaba algo lejano.

Actualmente se estima que existen aproximadamente 300 mil mapuches en argentina, los cuales siguen buscando el reconocimiento y la devolución de sus tierras por parte del gobierno.

La lucha ha sido constante y aunque se ha intentado frenar, no ha sido del todo posible. Los enfrentamientos continúan y los golpes han sido de ambas partes. Pancho es uno de los muchos indígenas que al día de hoy, no han logrado obtener una solución real a sus demandas. Es por esa razón que se encuentra lejos de casa y ha dejado el Sur para visitar el Norte del continente americano.

IMG_4821Zona Arqueológica de Palenque, Chis.

Pancho congela las palabras. Levanta el brazo y saluda a lo lejos a un hombre que camina a un lado del escenario que está frente a nosotros. Nahuel pasa junto a un grupo de músicos que no han dejado de mover los dedos sobre los instrumentos de cuerdas y cuyas voces no se han ahogado. Ahora puedo ver con más claridad el rostro de ese hombre. Es claramente amigo de Pancho; también mapuche. Calculo que no tiene más de 35 años, y, a diferencia de nuestro nuevo amigo, tiene el cabello recortado.

Nahuel llega a nuestra mesa y se sienta junto a Pancho. Como su compañero, tampoco ha estado en su país desde hace unos años. Para ambos, la situación no ha sido fácil. Nahuel dejó Sudamérica hace ya más de una década; se dirigió al viejo continente para buscar algo mejor. Inglaterra fue la nación en la cual se quedó unos años y donde conoció a la madre de su hijo. Por motivos personales partió a México, donde se ha dedicado a la joyería desde los últimos cinco años.

Para Pancho las cosas han sido un poco distintas.

–La gente siempre nos ha juzgado sin saber. Así es con todo. Por eso prefiero tener rastas. Sirven de filtro, alejan a quienes no valen la pena. Las personas que se llevan por las apariencias no se me van a acercar y yo prefiero eso.

Pancho se vio obligado a dejar el territorio argentino. Como muchos otros mapuches, exigía la recuperación de sus tierras, así como la aceptación y reconocimiento del Pueblo Mapuche.

Después de realizar diversos movimientos y manifestaciones fue detenido. Los llamados cantos de protesta lo llevarían a despedirse del país donde había abierto los ojos por primera vez, mas nunca dejaría de lado sus raíces, mismas que defiende y de las que habla con orgullo.

Porque si bien, naciones como el Chile del siglo XIX, quisieron borrar sus pasados indígenas para acercarse a la civilización occidental, más tarde buscaron unificarla bajo una misma cultura popular. Y es que hoy somos testigos de lo que el antropólogo Iván Gomezcésar, define como resurgimiento de los pueblos originarios. Ante la falta de identidad, surge esta necesidad de pertenencia. Así, quienes antes podían sentirse apenados de sus raíces hoy salen de la sombras y se muestran ante todos.

Pancho se levanta y se dirige al escenario. Es su turno para pasar al frente y ser blanco de los reflectores. La piel morena brilla bajo las luces artificiales, las cuales van disminuyendo de intensidad al tiempo que los tambores comienzan a sonar. Primero uno, después otro y otro. Los puedo sentir latir al ritmo del corazón.

Sé que él también lo siente. Así ha sido su vida en los últimos veranos. Hace ya más de cinco años que no ha pisado tierra mapuche. La situación no es sencilla. El fuego que ha estado presente en los corazones de los hombres desde el inicio de los tiempos parece que nunca se extinguirá. Un fuego que quema, daña y destruye todo lo que estorba. Fuego que ha derramado sangre en distintos puntos del mundo. Sudamérica se desangra y sus ríos lloran de tristeza. Venas que han sido cortadas y nos separan.

Ya las luces se han ido por completo para dejar lugar al fuego. Pancho juega con él y lo domina bien. Ha prendido una vara y ha comenzado a hacer malabares. Su rostro se ilumina y en sus ojos se refleja la flama, una que cada vez crece más. Un fuego que aclara este lugar que se encuentra por encima del cielo. Un fuego que también da calor y luz. Un fuego de esperanza.

IMG_4769_1Pancho
IMG_4777_1Pancho
IMG_4812_1Nahuel y Pancho

(1) Hernández, Isabel. Autonomía o ciudadanía incompleta: el pueblo mapuche en Argentina y Chile. Cepal, Naciones Unidas. 2003, Chile.

(2) Bengoa, José. Historia del pueblo mapuche: siglo XIX y XX, pág 364. 2000. CIP-Biblioteca Nacional de Chile. LOM, Chile.

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