De Mendoza a Santiago

Recorrido bajo los tintes de la cordillera Andina

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Había sido un viaje largo, muy largo. Salimos de Buenos Aires dos días antes. Nuestro destino: la ciudad de los vinos y olivos. Había escuchado que era algo interesante para ver. Pasamos la noche en San Luis y a la mañana siguiente, con más de mil kilómetros recorridos, llegamos a la Ciudad de Mendoza. Se acercaba el fin de año y con ello llegaba el verano.

Recuerdo que el sol empezaba a sentirse más fuerte sobre la piel, aunque aún había rastros de un viento casi invernal. Una camioneta nos esperaba frente al hotel, nos subimos y nos dirigimos al departamento de Maipú. Visitamos dos cavas de vinos. La primera muy pequeña, localizada a un lado del viñedo, con una producción de Malbec artesanal bastante bueno para mi paladar no tan experimentado. La segunda, una bodega más grande, con una producción mayor pero no en cuanto a sabor. En el trayecto hicimos una parada en una fábrica de aceite de oliva, pues los olivos son parte importante de la región. Durante el recorrido no pude evitar notar la ausencia de verde, me sorprendió ver lo seca que estaba toda la región.

Mantener un viñedo no es tan simple. La distribución de agua se hace por turnos, los cuales son establecidos por la Inspección de Cauces del Departamento General de Irrigación. El usuario debe estar en su terreno a la hora y día indicados para hacer la recepción, en caso contrario tendrá que esperar hasta más de siete días para que vuelva a ser su turno. La escasez de agua es notoria.

A la mañana siguiente partimos a Santiago de Chile. Sí, una locura. Sigue leyendo

Île Saint- Louis: Mi corazón parisino

“París nunca volvería a ser igual, aunque siga siendo París”.

Ernest Hemingway

Aún recuerdo la primera vez que llegué a París, era una noche a principios de verano. Las luces de la ciudad brillaban en mis ojos. París era mucho más de lo que sabía de ella. Era más que todo lo que había escuchado, leído, visto en películas y fotografías. Pero no fue hasta que volví a finales de otoño cuando descubrí el verdadero sabor a París, eso sí era algo para inspirarse. Y como alguien que lleva mucho tiempo con los ojos cerrados, sentí que una luz me había despertado. Sigue leyendo

Pinceladas que valen oro

Artista demuestra que es posible vivir y viajar sin dinero

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Una niña que está en una mesa de mi lado derecho se levanta y se acerca, es la segunda vez que lo hace. La señora de enfrente, antes disimulada, ahora se para por completo de su asiento y se asoma. Me hace una señal con la mano en aprobación y me sonríe. Le devuelvo el gesto y trato de no moverme demasiado. No sé qué hacer con las manos, las tengo bajo las piernas, las subo, cruzo los brazos, los descruzo… No puedo ocultar ese leve nerviosismo que se refleja en ojos y boca.

Después de viajar durante tres años sin dinero y visitar 35 países, Sergey Balovin llega a la Ciudad de México. Es la primera ciudad de Latinoamérica que conoce. Hemos acordado vernos en una cafetería de La Roma. Lleva unos jeans, Converse, y lo que identifico como su sello personal: camisa a rayas y sombrero. Estamos sentados junto a la ventana. La música suena. Sergey está frente a mí. Sostiene un pincel que baila sobre el papel. Cruza las piernas y usa la pantorrilla como soporte. Sigue leyendo